Si quieres mejorar tu salud, la dieta es importante, pero no olvides la actividad física

La obesidad se ha convertido ya en una gran epidemia en los países desarrollados, al ser una de las principales causas de muerte y al estar asociada a numerosas patologías. Por ello, desde el ámbito sanitario y liderados por la Organización Mundial de la Salud, se ha puesto un foco de interés en el control del peso de la población.

 

Hasta ahora los científicos se habían centrado en qué estrategias eran más útiles para la pérdida de peso. Por ejemplo, un análisis de 1997, que incluyó 493 estudios comparando los efectos de dieta y ejercicio encontró que la dieta suponía una pérdida de peso cuatro veces mayor que la realización de ejercicio (10.7 frente a 2.9 kilos en 16 semanas). Por ello, la dieta se ha consolidado como la estrategia de pérdida de peso más prescrita y más utilizada por la población.

 

Sin embargo, es importante remarcar que la pérdida de peso por sí sola puede no estar asociada a un cambio positivo, ya que será la pérdida de grasa visceral la que determine el beneficio de este cambio. Así, mientras el exceso de peso no se asocia en muchas ocasiones a mayor mortalidad, un exceso de grasa visceral sí se asocia a un mayor riesgo cardiovascular y mayor prevalencia de resistencia insulínica o dislipidemia entre otras patologías.

 

Por ello, un reciente análisis de 2016, analizó 117 estudios (4815 sujetos) para comparar los efectos de la dieta y el ejercicio no sólo en el cambio de peso, sino también en los niveles de grasa visceral. Los autores encontraron que, pese a que la dieta suponía una mayor pérdida de peso, era el ejercicio el que disminuía en mayor medida los niveles de grasa visceral. De hecho, incluso en aquellos sujetos que no perdían peso, se podía apreciar una disminución de la grasa visceral al realizar ejercicio, algo que no ocurría con la dieta. Por ejemplo, una pérdida de peso del 5% (3.5 kg para una persona de 70 kg) se asociaba con una pérdida de grasa visceral del 21.3% al realizar ejercicio, mientras que al seguir sólo dieta la pérdida de grasa visceral era de tan solo un 13.4 %.

 

Por lo tanto, estos datos apoyan la realización de ejercicio para la mejora de un marcador de salud como es la grasa visceral. La ausencia de pérdida de peso durante un programa de ejercicio puede llevarnos a pensar que la estrategia seguida es incorrecta o inútil. Sin embargo, debemos ser conscientes de la importancia de la composición corporal: porcentaje de grasa y músculo, y olvidarnos del peso como marcador de salud. Debe ser el porcentaje de grasa y no el peso corporal el que indique si nuestras estrategias están funcionando.

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Publicado el 22 de febrero de 2018 | 1:35 pm